EL VOTO HISPANO Y LATINOAMÉRICA: LAS DOS AGENDAS.

 Por: Manuel R. Villacorta O.

 manuelvillacorta@yahoo.com

 

La población estadounidense apta para emitir el voto está más dividida que nunca. Los estudios de opinión pública reportan un cerrado empate entre los dos candidatos. George W. Bush apela a su “mano de acero” para combatir el terrorismo, mientras John Kerry lo responsabiliza por estar ejecutando una guerra necesaria pero en un lugar equivocado.

 

 George W. Bush insiste en la fórmula de recortar impuestos para reactivar la economía, pero John Kerry lo acusa de haber abandonado los servicios sociales y provocar el déficit gubernamental más grande en la historia de los Estados Unidos. Todo esto tiene inquietos e incluso, confundidos a muchos votantes anglosajones.

 

El enigma radica en saber cómo votarán los hispanos legalmente establecidos en el país. Pero nadie duda que este caudal (aproximadamente a 10 millones de electores) incidirá en darle el pase presidencial a cualquiera de los dos candidatos. El elegido deberá gobernar Estados Unidos e influir en la geopolítica mundial, en una época en donde la complejidad global alcanza desafíos trascendentales para la humanidad. La elocuencia de las cifras.

 

Cada año 1.5 millones de nuevos hispanos surgen en los Estados Unidos, ya sea como resultado de la inmigración (legal o indocumentada) o por nacimientos. La Oficina del Censo informó en julio de 2002 que en Estados Unidos vivían legalmente 38.8 millones de hispanos. Cifra que posiciona a este sector, como la minoría más grande del país. Según proyecciones realizadas, a ese ritmo para el año 2100, los hispanos serán el 33 por ciento de la población total. Dejarán en definitiva de ser una minoría. Cuantitativamente los hispanos hacen sentir más su influencia en los Estados Unidos, pero no menos es su importante incidencia cualitativa: el poder que emana de su voto. Sin duda alguna, los hispanos pueden elegir al futuro presidente. En noviembre de 2000 votaron 5,934,000 hispanos dentro de un total general de 110,826,000 electores.

 

Según el Consejo Nacional de la Raza, para las próximas elecciones habrán aproximadamente 10 millones de hispanos aptos para emitir el sufragio. Cifra más que determinante para definir el triunfo de cualquiera de los candidatos. Basta recordar que en las anteriores elecciones, el candidato demócrata Al Gore obtuvo 50, 996,582 votos contra 50, 456,062 obtenidos por su rival George W. Bush. Una diferencia de 540, 520 votos, superada en mucho por la cantidad de hispanos aptos para votar en noviembre de 2004. No menos determinante fue el hecho de que tan solo 537 votos emitidos en el Estado de Florida, fueron los que permitieron a George Bush el ingreso a la Casa Blanca. Por lo tanto, ningún partido puede subestirmar a partir de ahora a la población hispana y el poder que emana de su decisivo voto. Estados como Texas, California, Florida, Illinois, Nueva York, Arizona y Nuevo México, en donde la población hispana supera el 10% del total de habitantes, serán fundamentales para definir el próximo resultado en las elecciones presidenciales. Hablar español, no lo es todo pero importa.

 

El presidente George Bush encontró con éxito un espacio político: intentar hablar en español. Ciertamente no lo hace fluidamente pero el propósito le brindó beneficios. No hay duda que en ello ha incidido Sonia Colín, una profesional mexicana que realizó estudios de inglés y sicología en la Universidad Iberoamericana. Contactos aislados con el entonces candidato republicano, culminaron en su vinculación definitiva con ese proyecto político, llegando a ser designada como portavoz y coordinadora hispana de la campaña en el 2000. Colín es una ferviente creyente en la importancia del idioma español para la conquista de afiliados y votantes hispanos. Y ha tenido éxito. A ello se suma el hecho de que el hermano del candidato republicano, el gobernador de Florida Jeb Bush, habla perfecto español además de estar casado con Columba Bush descendiente de padres mexicanos. El hijo de éste y sobrino del presidente George Bush, George P. Bush, se ha ido conviertiendo paulatinamente en un símbolo político dentro de la juventud hispana, y hay quienes creen que podría llegar a ser elprimer presidente de origen hispano de los Estados Unidos”.

 

Los candidatos demócratas mientras tanto, parecen no haber aprovechado la lección, ninguno de ellos ha hecho mucho por comunicarse en el idioma de Cervantes. Los medios de comunicación social, la clave del éxito. No hay otra alternativa. El contacto directo entre el candidato y el votante es de suma importancia, pero cuantitativamente ofrece poco. Dadas las características de las sociedades modernas, se hace necesaria la globalización del mensaje, hecho que solo los medios de comunicación pueden lograr. En los estados en donde la importancia de las comunidades latinas sigue creciendo, la televisión ha tenido una incidencia indiscutible. Pero un fenómeno de sorprendentes efectos se ha producido: están surgiendo medios escritos, particularmente periódicos de edición diaria que han logrado penetrar en los hogares hispanos y que cada día se generan un importante espacio propio. La permanencia del mensaje, ventaja indiscutible de los periódicos ante la televisón, permite que éstos tengan una incidencia cualitativa en la generación de opinión, en este caso, política. Además de brindar información, los peridódicos a través de sus secciones editoriales están contribuyendo en la construcción de una opinión pública más ilustrada. Muchos hispanos jóvenes o de mayor edad, buscan ahora con mas frecuencia los medios escritos.

 

 COMPORTAMIENTO DEL VOTO HISPANO EN ESTADOS UNIDOS. Año Concurrencia (Votos emitidos) 1980 2,453,000 1984 3,092,000 1988 3,710,000 1992 4,238,000 1996 4,928,000 2000 5,934,000 2004 9,700,000 (1) (1) Estimado. Fuente: Thomas Rivera Policy Institute (TRPI). Nueve estados poseen la mayoría de votantes hispanos. Nueve estados -California, Texas, Florida, New York, Arizona, Illinois, New Mexico, New Jersey y Colorado- poseen el 85 por ciento de los votantes hispanos registrados en los Estados Unidos. En tan solo dos estados (California y Texas) se concentra el 50% del total de hispanos aptos para emitir el sufragio. Por tanto, muchos analistas coinciden que si las elecciones presidenciales fuesen muy cerradas en estos estados, los votantes hispanos podrían sin lugar a dudas ser la clave para definir los importantes resultados finales. La realidad demuestra que ahora , los hispanos tienen voz y voto. La habilidad y el compromiso político de los partidos hará que ese importante caudal defina su preferencia, a poco mas de dos meses de concretarse ese importante proceso electoral que habrá de culminar con la elección de un presidente, a quien corresponderá dirigir el destino de la nación en una época convulsa, portadora de grandes y complejos desafíos.

 

Kerry, Bush y América latina. Concluyeron los tres debates entre John Kerry y George W. Bush. Los periodistas y columnistas más populares del continente estuvieron muy atentos a cada uno de ellos. Esperaban ansiosamente que el tema de América Latina fuese mencionado y en el mejor de los casos, discutido. Eso les hubiera brindado apetecible material para nutrir sus diversos y polémicos enfoques. Pero no se dio. Ni Kerry ni Bush abordaron la relación de los Estados Unidos con América Latina y los acuciantes problemas que vive la región. No tuvieron otra opción los citados comunicadores sociales que denunciar lapoca importancia” que la clase política estadounidense le otorga a nuestros países.

 

La realidad está más clara que el agua: La política exterior de los Estados Unidos para América Latina seguirá siendo la misma, gane cualquiera de los dos candidatos. Los temas más importantes para republicanos y demócratas se orientan hacia lo externo, a cómo preservar la hegemonía de EU en el mundo, asegurar el inalterable funcionamiento de sus inversiones y el suministro del petróleo y otros importantes y vitales recursos naturales fundamentales. En lo interno, tanto políticos como votantes (incluyendo los 10 millones de hispanos registrados para emitir el sufragio) están atentos a temas como la creación de empleos, servicios sociales, educación y seguridad ciudadana (en esto último se incluyen las potenciales amenazas terroristas y la creciente delincuencia común). Estratégicamente a la Casa Blanca le interesa la estabilidad política de todos los países de la región sin excepción. Condición sine qua non para el inalterable circuito de la economía y las inversiones en la región.

Indudablemente en el orden de importancia, son los “cinco grandes” los que más preocupan a Washington: México, Colombia, Venezuela, Brasil y Argentina. El otro componente de interés para el gobierno de los Estados Unidos es el eficiente control de los “problemáticos flagelos” que América Latina genera: migración ilegal, narcotráfico, corrupción y potencial consolidación de grupos armados terroristas en la región. Es evidente que los aspectos anteriores son dificultosos para ser tratados en una campaña presidencial en Estados Unidos.

 

Por tanto la opción (quizá interpartidariamente pactada) fue eludir deliberadamente tan complejo tema. Pero que quede claro: América Latina le importa a Washington. Es una región fundamental en su política exterior, a contrario de lo que aseguraron los más populares comunicadores recientemente. Ciertamente éstos últimos necesitan material cualitativo (mientras más polémico mejor) para estructurar sus presentaciones sea en la prensa o la televisión regional, pero quizá pecaron de ingenuos en esta ocasión, el tema de América Latina nunca estuvo pautado para ser tratado en la agenda de los debates.

 

Quizá el error sea de apreciación. Los comunicadores citados confudieron lasdos agendas”. La agenda de los hispanos que viven en los Estados Unidos, con la de aquellos que habitan en la región. Para los primeros, los problemas principales radican en la búsqueda de empleos, la legalización migratoria, avance en sus derechos civiles y acceso a los servicios sociales y la educación. Para los latinoamericanos (para quienes viven al sur del rio Bravo) los problemas son de otro tipo, van desde la consolidación de sus frágiles instituciones democráticas hasta la resolución de incontables y agobiantes demandas sociales. Hay ejes que cruzan ambas agendas ciertamente, como las remesas económicas y la migración ilegal, pero no por ello ambas agendas son la misma cosa. Precisión para enfocar los temas y habilidad para tratar ambos es lo que quizá a veces falta, de todas formas el deseo de los “comunicadores estrella” de la región -creo sinceramente- estaba bien intencionado.

 

Manuel R Villacorta es guatemalteco, politólogo y doctor en Sociología Política por la UPSA, España. Vive en Texas.

 

Para más información sobre el tema pueden visitarse los siguientes sitios en internet:

www.lulac.org

www.naleo.org

www.lanic.utexas.edu

 www.census.gov

www.trpi.gov

www.nclr.org.